COVID-19, nuevos retos y la brecha digital, comentario del artículo de ElPais.
Como afrontar el reto heredado de la brecha digital en la situación actual
Desde el siguiente artículo «Cataluña acepta ahora las clases en línea ante la prolongación del confinamiento» nos encontramos en una realidad cercana a mi entorno, ya que estamos situados en la provincia de Tarragona, pero puede resultar muy próxima a la de cualquier otra región de España.
Resumen: no se tomará iniciativas para abordar nuevos sistemas de aprendizaje a distancia hasta que no se solucione la brecha digital. Es decir, la minoría que no tiene acceso a recursos tecnológicos puede resultar todavía más dañada por no poder subirse al tren de la clase online. Aunque en un inicio no se pensaba poner en marcha ninguna iniciativa online, parece que debido al prolongamiento del estado de alarma parece que sí se hará, pero con limitaciones.
Por otro lado, en ese mimo artículo la fundación Bofill defiende que incluso con esa brecha, no se puede penalizar a toda la población estudiantil.
Pero el problema no lo tienen ni unos ni otros, sino la manera en la que entendemos el aprendizaje a distancia. Desde angel+ he creado un sistema basado en herramientas gratuitas de Google, para que en el menor espacio de tiempo se puedan crear clases virtuales dónde guardar contenidos y evaluarlos, así como generar clases de videoconferencia online.
Todas estas funcionalidades, idealmente, se deberían realizar mediante un equipo informático. Pero, en caso de necesidad, podrían ser ejecutadas en un móvil de gama media-baja. A ver, puntualizamos más para tod@s aquellas que no sepan situar un móvil de gama media-baja: uno que pueda tener instalado y funcional la app de Whatsapp.
Ante esto, y según los datos del INE, podemos afirmar que el 91% de los alumn@s, incluso sin equipo informático, podría seguir las clases planteadas con nuestro modelo. El problema vendría con el uso de datos, problema fácilmente solucionable con el envío de tarjetas SIM o códigos de recarga de datos. Respecto a este punto, si cualquier organismo regional o nacional, como por ejemplo, el Departament d’Ensenyament contactara con las operadoras, se nos antoja difícil que no cedan uso de datos para que la escolarización llegara a todos los rincones. Es más, en la tesitura actual nos aventuramos a decir que podrían facilitar terminales a aquellos hogares que no dispongan de uno válido. Estamos convencidos.
Esto es teoría, un cúmulo de opiniones cargadas de buenas intenciones. Pero si hay una cosa cierta: para todos aquell@s alumn@s que no puedan acceder a las clases por videoconferencia y los programas escogidos por el centro educativo, se podría perfectamente crear un sistema de aprendizaje via Telegram o Whatsapp. No tan completo, cómodo y rápido, seguro. Pero esa brecha podemos asegurar que no sería tan grande, y en muchos casos, no existiría.
Dicho esto, solo queremos animar en una dirección a organismos públicos, centros educativos y familias: a no detenerse, no pararse, no conformarse. El paradigma va a cambiar y mejor que empecemos a «ejercitarnos» desde el inicio.
Seamos abiert@s, creativ@s y audaces con las propuestas, no podemos seguir pensando y actuando «como mandan los cánones». Si así lo hiciéramos, este espacio de confinamiento se convertiría en eso, en un espacio de confinamiento… Y no en la oportunidad de encontrar nuevos puntos de encuentro, NUEVOS CÍRCULOS DE APRENDIZAJE, desde una realidad diferente y no sencilla, pero superable con la ayuda de TOD@S.
¿Te apuntas al cambio?
angel+